El llamado desesperado de un pobre diablo y la rebelión priista

Puerto Libre

 Guillermo Hernández Puerto

 El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas cual llorosa magdalena, salió a denunciar que un comando armado bajo las órdenes de Nallely Gutiérrez y Ulises Ruiz Ortiz tomó a sangre y fuego las instalaciones nacionales de ese partido, secuestrando a personas que se encontraban en el  interior y,  los tildó de criminales.

 Ulises Ruiz a través de una entrevista en un programa televisivo respondió  a estas acusaciones. “Nada tenemos que ver con el zafarrancho que se realizó atrás de la sede nacional del PRI, fueron grupos de choque de Cuauhtémoc Gutiérrez, “El Rey de la Basura” quienes nos atacaron. Esto, dijo, es un autoatentado, ya que ahí está José Murat, que es un especialista en autoatentados. Y agregó, que las autoridades investiguen y procedan, nada tenemos que ver en este zafarrancho.

 “Vemos muy desesperado a Alejandro Moreno, lo vemos con mucho miedo por las denuncias que ya están en manos de las autoridades por el desvío de más de 400 millones de pesos que realizó como gobernador de Campeche, que lo pueden llevar a la cárcel.

 Lo que exigimos es su renuncia y que se convoque a una reunión nacional para llevar a cabo la refundación del partido, porque de seguir el partido en manos de unos cuantos, en 2024 puede desaparecer y convertirse en un partidito.

  En su llamado desesperado a la militancia para que lo vayan a defender, Alejandro Moreno dice, saben que soy un político que pone por delante el diálogo, el acuerdo y el consenso.

  ¿Entonces, pues, por qué no resuelve el conflicto con el diálogo?. Porque los priistas inconformes piden su renuncia y por ello quiere que el gobierno de la Ciudad de México y la Fiscalía General de la Republica le resuelvan el conflicto que el mismo provoco junto con su jefe José Murat.

La mera verdad es que este inútil y corrupto dirigente no quiere irse, porque al irse, queda en la orfandad política y su destino sería la cárcel para que se deslinde o devuelva al pueblo de Campeche lo que le robó, no mucho, 400 millones de pesos nada más.

  La rebelión de militantes priistas tiene razón de ser, porque corruptos como Alejandro Moreno, José Murat y otros más de su misma calaña, han convertido al partido en agencia de colocaciones para sus familiares y en un gran negocio multimillonario y como es natural no quieren dejar la chichi.

La pregunta obligada. ¿Por qué la militancia priista ha permitido que los utilicen, los excluyan, y que Alejandro Moreno impusiera a su hermano como candidato a gobernador de Campeche, que José Murat impusiera a su hijo, Eduardo Enrique Murat Hinojosa, a sus allegadas, Mariana Nassar Piñeiro, y   a la comadre de Felipe Calderón como diputados federales plurinominales?.

Y en Oaxaca, como diputados locales a los mismos de siempre, entre ellos a Alejandro Avilés Álvarez ¿Qué no hay otros priistas que puedan ocupar estos cargos populares?.

Sí, los hay, pero se hace la voluntad caprichosa de José Murat. Quien a todas luces ha convertido al PRI oaxaqueño y al nacional en un partido familiar y de negocios para él y sus  parientes consanguíneos y políticos.

 ¿Acaso le tienen miedo a su venganza o por qué se agachan ante este rufián que se ha enriquecido él y su familia de la manera más escandalosa con los recursos del pueblo Oaxaqueño, empobreciendo más a Oaxaca y con los recursos del PRI?.

  Y por si fuera poco todo esto, pretende designar a su hijo Alejandro Murat en dirigente nacional del PRI, en miembro del gabinete del presidente Obrador y en candidato presidencial del PRI para el 2024. Vaya descaro y cinismo de este felón.

 Todo este cochinero ha provocado la rebelión en la militancia priista, por estar harta y cansada de que estos rufianes sigan eternamente como  dueños del PRI, como si fueren dioses priistas vivos en México.

  Creyeron tontamente que los priistas tienen sangre de atole, pero no es así, hoy por hoy, le guste o no a José Murat y Alejandro Moreno, Ulises Ruiz Ortiz y Nallely Gutiérrez, encabezan la rebelión priista que amenaza con extenderse en todo el país y si eso ocurre, José Murat estará acabado y sus proyectos políticos se caerán como castillos de arena. La ambición desmedida rompe el saco.

   Creemos y pensamos que no es con la fuerza policiaca como ha de resolverse este conflicto político, sino con el diálogo, el acuerdo y el consenso y con la renuncia de Alejandro Moreno, un pobre diablo, títere de José Murat.

 Esto, si es que los priistas rebeldes, Nallely Gutiérrez y Ulises Ruiz Ortiz no se rajan y si se rajan, quedarán frente a los priistas de todo el país, como vulgares rajones.

 Como bien lo dice el dicho popular. “Ahora es cuando chile verde, hay que darle sabor al caldo”.

Foto: La Razón de México

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