Puerto Libre
Guillermo Hernández Puerto
El corrupto, cobarde, destructor del Estado de Derecho criminal y asesino narco expresidente, Andrés Manuel López Obrador, desde su escondite, busca imponer a güevo, a su hijo, el güevón y rata, Andrés López Beltrán como el próximo presidente de México, para convertirse en el poder tras el trono y gobernar a nuestro país “per secula seculorum”.
Las evidencias políticas están a la vista de los mexicanos, entre ellas, y solo para sostener esta teoría política, mencionaremos tres de ellas:
La primera: Designó a su hijo Andrés, Secretario de Organización y, presidenta de Morena, a María Luisa Alcalde.
En los hechos lo designó presidente de Morena y líder moral del Movimiento de Regeneración Nacional.
La segunda: El besamanos de los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados respectivamente, Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal; estuvieron también en tal besamanos, el ahora el exsecretario de López Obrador y actualmente senador de Morena, Alejandro Esquer, la mula que recogía las cajas llenas de billetes que entregada a su amo, Andrés Manuel y, la criticable presencia de Victoria Rodríguez Ceja, gobernadora del Banco de México.
La presencia de la gobernadora del Banco de México debiera alertar a los más de 100 millones de mexicanos, porque los morenarcos que lamen lo que trae entre las piernas el asesino Andrés Manuel López Obrador, pueden a través del Congreso quitar en lo oscurito la autonomía del Banco de México y apoderarse de las reserva de dicho banco, de más de 430 mil millones de dólares, porque el gobierno de la espuria Claudia Sheinbaum está quebrado por la deuda más grande que un presidente de México dejara, en este caso, López Obrador, deuda de 17. 4 billones de pesos y como no tienen dinero para seguir comprando conciencias y votos, en cualquier momento se roban esa reserva. Alerta mexicanos, porque estos mafiosos y criminales no tienen llenadera y como tienen las uñas muy largas y se sienten dueños de México, son capaces de robarse esa reserva.
Durante el festnarco, dieron la espalda a la espuria presidente y le rindieron pleitesía al criminal y asesino Andrés Manuel López Obrador en la persona de su hijo, el güevón y rata asquerosa, Andrés López Beltrán.
Dijo la espuria en las llamadas mañaneras del pueblo, “ya dejen en paz al presidente Obrador y no le sigan llamando narco presidente”.
Por supuesto que no dejaremos en paz a este ladrón, traidor a la Patria, cobarde criminal y asesino, por haber destruido el Estado de Derecho, por impulsar la maldita reforma judicial para desaparecer el Poder Judicial con mentiras, destruyendo los tres Poderes de la Unión para quedarse con todo el poder a fin de instaurar un gobierno autoritario.
Por supuesto que no lo dejaremos en paz porque con su intolerable relación con el crimen organizado ha convertido él y la espuria a nuestro país en un cementerio clandestino, con campos de exterminio como el recién descubierto en Jalisco y que se encuentran en todo el país estos hornos crematorios aunque lo nieguen la misa espuria y el criminal y corrupto Gerardo Fernández Noroña y la caterva de criminales y mafiosos que no pasan de mil y que integran la secta criminal de Morena, que tiene una intolerable relación con el crimen organizado y que el asesino López con su política de abrazos no balazos entregó casi todo el territorio nacional al crimen organizado.
¿Por qué llamamos asesino al expresidente narco, Andrés Manuel López Obrador? porque mató de un balazo a su hermano a muy temprana edad. El título de asesino no se lo quita ni porque se bañe con agua bendita ni porque vaya de cabeza a Chalma. El fraticida no podrá quitarse el trauma y lo llevará metido en el alma.
Un asesino fue designado presidente de México y es de suponerse que por este trauma le haya causado tanto daño a nuestro país.
No solo por su intolerable relación con el crimen organizado, sino porque los mexicanos no podemos nombrar como presidente de México al güevón y rata, Andrés López Beltrán, porque tras el trono seguiría gobernando el asesino de su padre.
Desde esta humilde tribuna nos atrevemos a decirle a todo México y a Oaxaca, el estado en que nacimos, que por el bien de nuestra Nación, de nuestro estado, de nosotros mismos, de nuestros hijos, nietos y los que aún no han nacido, que sepultemos para siempre como en el “Cerro de las Campanas” los sueños monárquicos del asesino narco expresidente, Andrés Manuel López Obrador, votando contra Morena y su hijo el güevón y rata, Andrés López Beltrán, en 2027 y 2030.
Esperamos que López Obrador pague con cárcel por toda la destrucción que le ha causado a México y que disfrute de unas bien merecidas vacaciones en alguna prisión de los Estados Unidos de Norte América.
Invierno del 2025.
Guillermo Hernández Puerto. Profesor Normalista Rural.
Jueves 20 de marzo.