MANOS QUE VEN

La ciencia y la religión afirman que la mujer es el diamante más puro y cristalino que embellece el mundo terrenal, ellas son la luz y el aire que embellecen todo lo que tocan, sí no existieran, el frío seguiría creciendo como el mar, todo sería opaco y decadente. El hombre nunca hubiera perdido la cabeza, todo sería tranquilo y rutinario para ellos, tampoco sabrían cómo pelear un amor o luchar por ese sentimiento que corrompe al humano, aunque cabe la posibilidad de que la soledad los hubiera orillado a imaginar el rostro de una dama y ahí conocer el amor.

Pero en fin, yo solo soy una mujer joven inexperta que cree en sus convicciones y sostiene lo que afirma, porque no soy la única que piensa así de la mujer, sino también un gran hombre de 75 años que dejó de ver los ojos de su mujer, a causa del glaucoma. 

Sin embargo, José García Antonio, originario de San Antonino Castillo Velasco Oaxaca, nunca se me imaginó perder la vista a sus 55 años y el día en que dejó de verse pensó que hasta ahí sería su vida, pero con el apoyo y amor de su esposa Doña Teresita y los ánimos que le daban sus familiares, amigos y conocidos se dio cuenta que la ceguera no le había arrebatado los dones que Dios le dio los cuales se desbordan en sus manos y se plasman en el arte del barro, mientras que el don de la palabra se encuentra en lo más visible de su propio conocimiento, aunque José lo llama filosofía de la vida y del cual quienes lo han llegado a conocer quedaron completamente sorprendidos al saber el camino que ha atravesado José, y cuando las personas lo visitan y le preguntan sobre sus estudios y de dónde aprendió tanto, Él solo muestra una sonrisa que emana desde su rostro para decirles que Él no estudió ninguna profesión, porque Él desde muy pequeño aprendió a moldear el barro y con el tiempo fue perfeccionando sus piezas hasta llevarlo al extranjero donde ha sido homenajeado a nivel internacional y del cual sus dos hijas e hijo se sienten orgullosos de tener un padre que pese a su ceguera valoriza el significado de la vida, pero lo que Él más valora es haberse casado con una mujer que no solamente es la madre de sus hijos sino que también es artesana a la cual Ella se siente amada porque su esposo la nombró como “Princesa Magnolia Pechos de Oro” y ese nombre a Doña Teresita le dio esperanza y fuerza para volver a ver a José trabajar y moldear el barro, creando hermosas sirenas a través de sus 4 sentidos que le quedaban, por ello sus principales herramientas que Él usa han sido sus manos, su imaginación y sobre todo los ojos de su “Princesa”.

José al quedar sin visión entendió que Él no era el único que estaba ciego, por ello no se entristeció y solamente aceptó su enfermedad conforme pasaban los años, porque José no usa las lágrimas para crear arte, Él usa la sonrisa para ser hombre, ya que Él nunca fue un hombre valiente de armas para sentirse hombre, para José ser un hombre es ser responsable de un hogar, de una esposa y de unos hijos, ahí es cuando realmente la valentía y el coraje lo hacen hombre y más cuando tiene a lado a una esposa que admira el arte que realiza sin que Él lo pueda ver pero si sentirlo con el corazón.

Dentro de todo es talento que ambos comparten, también cuentan con sus peculiares frases que hasta el momento las han considerado reflexiones y hoy en día las personas que los visitan en su taller “Manos que Ven” les es grato escuchar la historia de Don José García y de su esposa Doña Teresita.

“Cuando Dios creo a la mujer, le costó trabajo, porque a mi me cuesta retratar a las mujeres hermosas, es por eso que le digo a los varones que valoricen a la mujer porque tengo la dicha de estar con un hombre que me respeta y cuida de mi”

Doña. Teresita

“Sí Dios no hubiera creado a la mujer, el planeta tierra no fuera tan hermoso como es la mujer, por eso Dios le puso la hermosura en el rostro, y si esa hermosura no está en el rostro, lo tiene en el corazón y si no lo tiene en el corazón lo tiene en el alma y si no lo tiene en el alma, reclámensela a Dios”.  

Don. José García

“No tengo el cuerpo de un gladiador, no tengo la valentía del rey Arturo, no tengo la hermosura de Narciso, no tengo la sabiduría de Salomón, no tengo la fuerza de Sansón, lo único que tengo es el cuerpo de un hombre que tiene un corazón del cual emana la vida”.   Don. José García

La historia de José, no se encuentra en cualquier libro o en alguna novela literaria, tampoco en las películas que buscan conmover y empatizar con el lector o al espectador, esta historia se encuentra en un solo lugar que ha dado frutos de reconocimiento y admiración al saber la lucha constante de seguir trabajando la alfarería para crear hermosa artesanía que se ha permitido exponerse en museos de arte popular donde siempre se ha destacado y aplaudido a Oaxaca por ser un Estado con una alta gama de riqueza cultural y artística. Es por eso que el Maestro Artesano José García Antonio es una persona que ha demostrado su felicidad a través de sus piezas de barro sobre todo en las sirenas y en los trajes regionales de la mujer oaxaqueña. 

Binizaa Mariana Alonso

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