Puerto Libre
Guillermo Hernández Puerto
Por fin destaparon al diputado, Alejandro Avilés Álvarez como precandidato del PRI a gobernador de Oaxaca.
Avilés Álvarez, es el símbolo de la corrupción murratiana y el maiceador de José Nelson Murat Casab en el Congreso local. El coordinador de campaña del maiceador será el perdedor, Javier Villacaña Jiménez. No es por aguarles la fiesta, pero Avilés, es un precandidato nacido para perder.
El pueblo oaxaqueño les cobrará la factura a los Murat y a su precandidato y, pese a los amarres que está haciendo José Nelson desde la Fundación Colosio con organizaciones a las que ha maiceado, no le alcanzarán los votos para llevar al triunfo a quien le ha servido como un perro fiel y como maiceador.
Los Murat no formaron a ningún líder en los once años que han desgobernado a Oaxaca. Y, desesperados porque ven venir hacia ellos su inminente derrota. Echan mano, pues de los mismos cuadros, de priistas quemados y con fama de traidores y corruptos.
Como el propio Alejandro Avilés, Eviel Pérez Magaña, Jorge Toledo Luis y otros, que traicionaron al exgobernador Ulises Ruiz Ortiz, para irse a echarse en brazos de José Nelson Murat Casab. En busca de chamba para seguir en el presupuesto y en los puestos que les dio su nuevo amo.
Todos estos traidores a Ulises, capitaneados por Nelson, aprovecharon para servirse, no para servir a Oaxaca y siguiendo el mal ejemplo de su nuevo amo, se dedicaron a enriquecerse. Y, con las 20 uñas le entraron al saqueo de las arcas públicas.
Hoy el Palacio de Gobierno está infestado de una banda de grandes ladrones de cuello blanco, capitaneados por el bandido, Alejandro Murat Hinojosa, enriqueciéndose con la miseria y el hambre del pueblo. Son indignos y nada positivo pueden ofrecer al pueblo oaxaqueño.
Donovan Rito García no solo fue premiado por el hijo de Nelson, sino que también premiaron a su esposa con un cargo en el gabinete, en un claro y descarado nepotismo. El sobrino de Rito Salinas, premiado como Director General de Notarías no soporta el peso de una investigación, porque al amparo de Nelson y de su hijo Alejandro, se ha despachado con la cuchara grande y sus corruptelas lo distinguen como uno de los grandes corruptos de cuello blanco que están en el Palacio de Gobierno, convertido dicho palacio por Alejandro Murat y su padre, en la Cueva de Alí Babá y los 40 ladrones de cuello blanco.
Avilés es el símbolo de la corrupción murratiana. Como testimonio de su gran riqueza adquirida en puestos en el gabinete y como diputado local, ahí está una casota que se construyó en Tlalixtac de Cabrera, donde vive como rey y se siente rey de la corrupción y de la impunidad. Sus corruptelas están impunes, por lo que debería ser, no precandidato del PRI a gobernador de Oaxaca, sino precandidato a ocupar una celda en la prisión de Mengolí, Miahuatlán.
La riqueza de Avilés, de Donovan, de Eviel y de otros murratistas más que hoy le rinden pleitesía y se postran de hinojos ante Avilés, es ofensiva para ellos.
Por esto nos preguntamos; ¿Por qué razón el Gobierno de la Cuarta Transformación no ha tocado ni con el pétalo de una declaración la gran corrupción que impera en el gobierno de Alejandro Murat y que salpica al ahora precandidato priista y a los que traicionaron a Ulises?
Por cierto ante la precandidatura de Alejandro Avilés quedaron muertas las esperanzas de Felipe Ángel Villareal que hasta un libro mandó hacer con los recursos del IEEPO, titulado: “Hilvanando trozos de historia”, donde para darse lija escribió el epílogo. Un libro muy costoso hecho con los dineros destinados a la educación de la niñez y juventud estudiosa de Oaxaca.
Y Germán Espinosa Santibáñez hasta un periódico digital editó con los recursos de la Secretaría de Administración para darse lija también de tener estatura para ser postulado candidato del PRI a gobernador de Oaxaca.
Heliodoro Díaz Escárraga dejó botada la Secretaría de Seguridad Publica para ir en busca de la precandidatura.
La panista y comadre de Felipe Calderón, Eufrosina Cruz Mendoza, se prestó al juego maquiavélico de José Murat, porque ella sabía que no sería favorecida con el dedazo.
Todos ellos fueron ante Nelson, para enterarse que ninguno sería el precandidato. Eufrosina fue la que guardó cierto decoro, los otros, cual reptiles se arrastraron ante el amo. Y hoy, no solo lloraran su derrota, sino lo peor para ellos es que seguirán bajo las botas de Nelson.
Todo indica que José Murat ya negoció impunidad para su hijo Alejandro.
Como conclusión diremos que al PRI lo mataron los Murat y este partido está muerto en Oaxaca, como están muertas las esperanzas de Avilés de ganar la elección, porque es un candidato que nació para perder. Avilés enterrará al PRI junto con sus benefactores José Murat y Alejandro Murat.