El corrupto e intocable gobernador de Oaxaca

Puerto Libre

 Guillermo Hernández Puerto

Recientemente, en un video, se escucha al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, decir a los mexicanos, se están renovando muchos gobiernos municipales, muchos gobiernos estatales. Nosotros no queremos ladrones en esos gobiernos.

Por supuesto, que los oaxaqueños y los mexicanos estamos de acuerdo con el presidente, no queremos más gobiernos ladrones.

 Pero, amigo lector, déjeme decirle lo siguiente: En su última visita a Oaxaca, el Presidente Obrador manifestó sentir un gran cariño por el gobernador Alejandro Murat Hinojosa.

 ¡Dios nos ampare de la ira de los Murat!.  Por lo que vamos a puntualizar en esta columna.

  El Pueblo de Oaxaca sabe que un gran corrupto desgobierna Oaxaca desde el primero de diciembre de 2016, cuyo corrupto, responde al nombre de  Alejandro Murat Hinojosa, quien debiera ser investigado por el Gobierno de la 4T que encabeza el Presidente Obrador, con el fin, no solamente de purificar la vida pública de Oaxaca, sino con el fin supremo también, de acabar con el imperio que José Murat ha establecido en Oaxaca desde hace más de 23 años.

Ahí les va parte de la gran cola que tiene el corrupto Alejandro Murat Hinojosa. El último día que fue Director General del Infonavit, se asignó un bono por cinco millones quinientos mil pesos, en tanto los que tenían créditos por la adquisición de casas se andaban mordiendo las uñas de las manos, por no poder pagar las mensualidades.

 Y lo grave del caso, es que, todo Oaxaca sabe que su padre José Murat gobierna tras el trono y que Alejandro es solo una marioneta en las manos de su progenitor. 

  Hasta ahora, Alejandro Murat Hinojosa, no ha construido ninguna obra relevante en Oaxaca. Al contrario, destruyó el edificio de CORTV, el Centro de Convenciones Monte Albán, el teatro “Álvaro Carrillo” y el edificio que ocupaba la Secretaría de la Cultura (Seculta).

 Estos edificios eran parte del patrimonio de los oaxaqueños. Es obvio, que el primer negocio fue la destrucción de estos edificios. 

En la destrucción se habrían destinado 600 millones de pesos y se gastarían 100 millones de pesos; quedándose José Murat y su hijo Alejandro con 500 millones de pesos. 

 Esta es una ratería y a quiénes la cometen se les llama corruptos y rateros. Gran negocio de los Murat. ¿O no?. 

  Los oaxaqueños nos quedamos sorprendidos o como dicen en mi pueblo, de a seis, cuando el Presidente Obrador manifestó, en los Coatlanes, su cariño al  gobernador Alejandro Murat Hinojosa.  

 Desde esta gran tribuna del pueblo,  podemos decir, que por ese cariño presidencial, Alejandro Murat y su padre José Murat son intocables y que por ello nunca los alcanzará el brazo de la ley.

 Estos corruptos y rateros, si les parece, pueden llevarse al Estado de México,  a la Ciudad de México o a la Ciudad de Nueva York, la Silla donde se sentó Don Benito Juárez García. 

Dada su insaciable sed de dinero, la pueden poner en subasta o venderla al mejor postor, para incrementar su riqueza obtenida bajo las siglas del PRI y bajo la protección del expresidente, Enrique Peña Nieto.

  Para cerrar esta columna, haremos mención de un refrán popular que dice: “Perro que come huevo, ni quemándole el hocico se le quita la maña”.

 Dicho que le queda como anillo al dedo, al padre y al hijo.  

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